
- Desarrollar un entorno positivo. Donde alumnos y docentes puedan interactuar con iniciativa, confianza y con toda la disposición para aprender y educar.

- Fomentar la expresión de emociones. Que el aula sea un espacio favorable para expresar nuestras emociones, aprenderlas a reconocer y gestionarlas con naturalidad.

- Ofrecer espacios de diálogo e intercambio. Conectado con el propósito de expresar nuestras emociones encontramos este otro, que nos habla sobre reservar y crear espacios donde podamos expresarnos y dialogar más sobre aquello que nos ocupa y nos preocupa.

- Trabajar por la efectiva resolución de conflictos. También a través del diálogo, la expresión que sentimos cuando hay un problema, escuchar las partes y mirar de resolverlo de una manera efectiva, de manera que aprendamos.

- Mejorar la comunicación. Tanto en el aula como con nuestros compañeros, a través de las reuniones de ciclo, los consejos y las reuniones de departamento. ¿Y si este año buscamos estrategias para comunicarnos más y mejor?

- Participar activamente en el cuidado y conservación del medio natural. El contacto con la naturaleza contribuye a mejorar el desarrollo motor y cognitivo, la capacidad de estar más atentos, la autonomía o la adquisición de valores.

- Potenciar la capacidad de observación. El acceso y el abuso de las pantallas nos empeñamos a vivir a un ritmo acelerado. Desde el aula hay que trabajar la capacidad de observación para educar la inteligencia y la concentración.

- Promover la autonomía. ¿Es nuestra aula un espacio que ayuda a los niños y niñas a ser más autónomos? Quizás un buen propósito para este año nuevo sea el de adaptar aquellos espacios que presentan obstáculos o generar nuevos que os ayuden a promover la autonomía.

- Cultivar el espíritu crítico. Es fundamental para que los niños y niñas aprendan a tomar decisiones autónomamente y sean capaces de desarrollar una personalidad independiente. La motivación, la empatía y la capacidad de argumentar son solo algunas de las habilidades que nos servirán para construir niños/as críticos/as.

- Implicar a niños/as y familias. Implicar a las familias en el día a día es fundamental para conseguir sinergias comunes y avanzar hacia un objetivo común: conseguir que los aprendizajes sean transversales y enriquecedores.
