Formación docente. Comunicación y gestión de personas

La tarea de formar a otras personas es un camino complejo y cambiando para el cual es necesario contar con estrategias y recursos útiles. Después de la formación inicial, formadores y docentes necesitan continuar formándose para ampliar sus conocimientos y hacer frente a los nuevos retos que se le plantean.

La importancia de la formación continuada

 La formación es un proceso permanente que tiene que acompañar a los profesionales durante toda su vida profesional. La formación docente inicial tiene el objetivo de preparar a los profesionales que quieren llegar a ser docentes para que sean capaces de enseñar, generar y transmitir los conocimientos y valores necesarios para la formación integral de las personas. Esta tarea tan importante tiene como objetivo dar autonomía profesional a cada uno de los miembros de la sociedad i ofrecerles, en igualdad de condiciones, todas aquellas herramientas que les permitirán desarrollarse en sociedad i en el ámbito profesional que no hayan escogido. Después de este proceso formativo, los docentes participarán en lo que se llama “formación docente continuada”, la cual se compone de un conjunto de estrategias que los ayudaran a desarrollarse profesionalmente, ampliar y renovar sus conocimientos y adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad.

Un contexto cambiante, nuevas necesidades de formación

La mayoría de profesionales de la docencia coinciden en la importancia de la formación continuada. Una tarea docente en un mundo cada vez más complejo es todavía más necesaria, más cuando muchas familias delegan casi todas las responsabilidades en la escuela. Para hacer frente a estas demandas, tan difíciles como diversas, es necesario que los docentes estén adecuadamente formatos y que cuenten con todas aquellas herramientas que les permitirán colaborar en el correcto desarrollo de los alumnos.

La gestión en la escuela cada vez es más compleja para los docentes, que no solo tienen que encargarse de transmitir los conocimientos preceptivos, sino que también tienen que educar en valores y preparar a los alumnos para los diferentes contextos a los cuales se tienen que enfrentar: la vida social, la familiar, la profesional… Sobre esto se debe añadir los programas de educación para la salud, educación vial, educación sexual, etcétera, y se tienen que adaptar a las nuevas realidades tecnológicas que no son pocas y que avancen a una velocidad de vértigo.

En clase, además, los docentes tienen que acomodar su tarea a las diferentes realidades sociales: alumnos con bases sociales y problemáticas desiguales y situaciones familiares heterogéneas. Además, con el fenómeno de la inmigración, tienen que afrontar la formación de alumnos procedentes de otros países, educados en diferentes lenguas o que no han estado nunca escolarizados.

Por todo esto y porque los proyectos curriculares universitarios no ofrecen a los futuros docentes todas las herramientas para afrontar estos retos, es necesario tener claro que la formación para formadores es un recurso indispensable, que no puede pasar por alto.

 Educar los valores

Dentro de la tarea de la docencia encontramos incluida la educación en valores. La igualdad, la solidaridad, la paz o el respeto son valores que un docente debería tener sólidamente asentados. La sensatez es clave para cualquier docente, atendiendo que permitan poder transmitir a sus alumnos la educación en valores que corresponde. Lamentablemente, las personas que acceden a la docencia lo hacen muy temprano, a partir de los 22 años, momentos en el cual al docente todavía le quedan muchas cosas para aprender. Aquí está la importancia de la formación permanente.

Las diferentes escuelas de formación que hoy ofrecen cursos para formar a los formadores ya tienen el objetivo de ayudar a los docentes a desarrollar técnicas que faciliten la comunicación, que les permitan conocer e identificar las capacidades básicas personales, así como saber resolver correctamente los conflictos que de manera inevitable surgen en el camino del aprendizaje y en la vida en el aula. Gestionar bien a las personas es clave para conseguir que aprendan de una manera activa todo aquello que queremos transmitir.

¿Crees que es importante la formación permanente?

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