EL DISCURSO DEL REY

El Discurso del rey (2010) es una película británica de Tom Hooper, que pertenece al género del drama, pero que se enmarca en una historial real, de principios del siglo XX, en el periodo de entreguerras. Cuenta con la interpretación de Colin Firth, en el papel del duque George de York, Geoffrey Rush, Helena Boham Carter y Michael Gambon.

EL ARGUMENTO

El argumento de esta película gira alrededor del duque George de York (antes de ser coronado rey se llamaba Albert o Bertie, como le llamaban familiarmente), un hombre tartamudo que tiene que aprender a superar las dificultades al hablar y enfrentarse a sus miedos. Lionel Logue, un particular fono audiólogo australiano y autodidacta, intentará ayudarlo mediante un método nada tradicional, la cual cosa desembocará en un tira y afloja entre los dos. Después de la abdicación de su hermano Eduardo VIII, el nuevo rey abrazará las técnicas de Logue para superar su tartamudez. Con todo, los discursos de George VI se convertirán en un auténtico símbolo para los ciudadanos británicos, que encontrarán en sus palabras la fuerza para resistir durante la guerra.

ASPECTOS A TRABAJAR ANTES DE VER EL DISCURSO DEL REY

Dado que nos encontramos ante una película de carácter histórico, sería interesante contextualizar la época y hacer un pequeño repaso al árbol genealógico de la familia real inglesa. Sobre todo de personajes como el mismo George VI de Reino Unido, su esposa Isabel y sus hijas, Isabel y Margarita; la segunda, actual reina de Inglaterra.

Por otro lado, es importante conocer el contexto sociohistórico del momento. Las circunstancias que llevaron a la abdicación de Edward VIII, la I y II Guerra Mundial, las relaciones entre países como Reino Unido y Alemania, Hitler y el nacismo.

VALORES Y EMOCIONES QUE VEREMOS EN EL DISCURSO DEL REY

La importancia de disfrutar de espacios óptimos para el aprendizaje es uno de los primeros puntos que destacaríamos de la película. Lionel Logue, el fono audiólogo, sabe lo importante que es desactivar la situación de estrés que George VI sufre cada vez que tiene que hablar en público. Una ambientación acogedora, la luz y el aire fresco son fundamentales para la relajación y para un buen aprendizaje cognitivo.

Pero eso no es todo. Lionel sabe que se tiene que acercar a George VI para conseguir su confianza. Lo llama por su nombre de pila, Bertie, y le recomienda que le mire a los ojos, que el explique a él, en lugar de pensar que hace el discurso para toda una nación. Solo en el tramo final de la película, el rey consigue que se dirige a él como “su majestad”, en una escena de carácter totalmente simbólico.

El apoyo y la ayuda familiar es fundamental en todas las facetas de nuestra vida. Y también lo fue para el rey George, que contó siempre con la complicidad de su esposa, la reina Isabel Bowes-Lyon. Fue ella quien buscó a Lionel Logue y quien persistió hasta conseguir que su marido, el rey George, fue capaz de pronunciar un discurso sin tartamudear.

Evidentemente, otro valor que impregna toda la película es el del esfuerzo. Persistir, a pesar de las dificultades, es imprescindible para alcanzar los objetivos de cualquier aprendizaje.

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LA ESCENA DESTACADA

Una de las escenas más emocionantes de la película es la del discurso final, con el cual George VI se tiene que dirigir a la nación en declarase en guerra entre Alemania y Reino Unido. Logue le sugiere que se olvide de todo y que le diga a él, como si fuera un amigo. La fórmula ofrece buenos resultados y, embargado por la emoción, George VI consigue comunicar al pueblo su discurso. Logue, siempre a su lado, le acompañará desde entonces en todos sus discursos, habiendo superado, en parte, las dificultades de la tartamudez.

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